El esguince de tobillo es una lesión muy frecuente en la población (deportista y no deportista) que afecta al complejo ligamentoso de dicha articulación y que, a menudo, nos puede llegar a provocar una gran disfuncionalidad, si no es debidamente tratado.

Los ligamentos son fibras multidireccionales de tejido conjuntivo cuya finalidad es dar estabilidad a una articulación y que tras ser sometidos a una excesiva tensión más allá del rango articular fisiológico pierden su estructura, haciéndose más laxos y no siendo capaces de generar dicha estabilidad.

En el caso del tobillo los ligamentos externos o laterales son los que más se lesionan, siendo el ligamento peroneo astragalino anterior (LPAA) el más afectado, seguido del ligamento peroneo calcáneo (LPC) y por último el ligamento peroneo astragalino posterior (LPAP).            El mecanismo lesional de esta estructura consiste en un movimiento de inversión forzada.

Sin embargo, no debemos olvidarnos del compartimiento interno del pie o ligamento deltoideo, el cual es menos frecuente (10%) pero también se puede lesionar; en este caso mediante un mecanismo de eversión forzada.

Como factores de riesgo que pudieran poner en compromiso al tobillo se encuentran los déficits de fuerza muscular, las variaciones en el arco plantar, la obesidad, la biomecánica de la marcha, el calentamiento y entrenamiento inadecuado o las malas condiciones del terreno por el que pisamos.

Para diagnosticarlo sería recomendable hacerlo a través de una radiografía en carga, mediante resonancia magnética, TAC y/o ecografía.

También la exploración física nos puede llevar a valorar la gravedad de la lesión a través de diferentes signos clínicos que nos ayudarán a determinar el grado del esguince:

SIGNOS CLÍNICOS

ESGUINCE LEVE

(Grado I)

ESGUINCE MODERADO

(Grado II)

ESGUINCE SEVERO

(Grado III)

Localización del dolor LPAA LPAA, LPC LPAA, LPC, LPAP
Edema y Hematoma Local y poco notable Local y bastante notable Difuso (varias partes del tobillo) y muy notable
Capacidad de carga Completa o parcial Dificultosa y con muletas Incapacidad funcional total
Daño Ligamentoso Elongación Ruptura parcial Ruptura total
Inestabilidad No presenta Escasa Total

Una vez determinado el grado de esguince al que nos enfrentamos el tratamiento lo dividiremos, en función del objetivo, en 4 fases: 

FASE I: Reducir inflamación y dolor.

FASE II: Movilización articular.

FASE III: Potenciación y propiocepción.

FASE IV: Readaptación funcional al gesto deportivo.

 

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